El oro de la mañana
se difunde sobre mí:
en la quietud provinciana
ella en el piano desgrana
do, re, mi, fa, sol, la, sí.
Manso ambiente provinciano,
dulce novia que perdí,
casa oscura, viejo piano,
aún escucho aquel lejano
do, re, mi, fa, sol, la, sí.
¿Dónde fueron los clarores
del idilio matinal,
que el alma está sin amores
y el negro muro sin flores
ni música de cristal?
se difunde sobre mí:
en la quietud provinciana
ella en el piano desgrana
do, re, mi, fa, sol, la, sí.
Manso ambiente provinciano,
dulce novia que perdí,
casa oscura, viejo piano,
aún escucho aquel lejano
do, re, mi, fa, sol, la, sí.
¿Dónde fueron los clarores
del idilio matinal,
que el alma está sin amores
y el negro muro sin flores
ni música de cristal?
G. Sánchez Galarraga
